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Reforma o ampliación de nave industrial: cómo no romper la protección pasiva existente

Publicado el ·4 min de lectura

Reforma o ampliación de nave industrial: cómo no romper la protección pasiva existente

En una reforma nave industrial protección contra incendios hay más en juego que la estética o la redistribución del espacio. Las intervenciones aparentemente pequeñas —una nueva instalación, una entreplanta ligera, un cerramiento para oficinas— pueden alterar la continuidad de la protección pasiva y reducir la capacidad de contención del incendio. El objetivo debe ser conservar la integridad y la resistencia al fuego de los elementos ya protegidos, garantizando además la trazabilidad y la documentación del trabajo.

Por qué las reformas pequeñas generan grandes problemas de protección pasiva

La protección pasiva actúa como sistema continuo: recubrimientos intumescentes, protecciones de conductos, sellados en pasos de instalaciones y elementos horizontales forman una red que limita la propagación y mantiene la estabilidad estructural durante el tiempo requerido. Al ejecutar obras puntuales se pueden producir discontinuidades, daños mecánicos al recubrimiento, cambios de espesor o eliminación de barreras cortafuego. Esas alteraciones, aunque no se vean a simple vista, comprometen la eficacia global y, por tanto, la seguridad de la instalación.

Impacto de nuevas instalaciones, entreplantas, oficinas y cerramientos

Al añadir instalaciones o particiones internas conviene valorar varios efectos directos sobre la protección pasiva:

  • Ruptura de recubrimientos sobre perfilería o conductos al fijar soportes o pasar canalizaciones.
  • Modificación de compartimentación por la creación de huecos o pasos no sellados.
  • Aumento de cargas y cambios en la distribución de esfuerzos que puedan exigir revisión del grado de protección de elementos estructurales.
  • Interferencias con sistemas ya certificados si no se mantienen espesores de protección establecidos en proyecto.

Qué revisar antes de empezar una obra o ampliación

Antes del inicio de obras es imprescindible una revisión técnica que identifique los elementos de protección pasiva existentes y sus condiciones. Entre las acciones prácticas recomendadas:

  • Inventario de elementos protegidos y su tratamiento actual, con toma de fotografías y mediciones.
  • Comprobación del espesor de película seca (DFT) exigido en proyecto según el grado de resistencia al fuego previsto (R30–R120) y estado real.
  • Verificación de la clasificación de reacción al fuego de los materiales en obra y del marcado CE de productos aplicados, con ensayos según UNE-EN 13501-1 aplicados a los espesores de proyecto.
  • Plan de intervenciones que incluya repuntos, reaplicaciones o sellados necesarios para mantener la continuidad protectora.

Coordinación entre industriales y especialistas en protección pasiva

La coordinación entre promotor, contratistas industriales y aplicadores especializados es clave. Recomendamos integrar desde el proyecto la participación de técnicos de protección pasiva para que las soluciones constructivas no obliguen a “parches” posteriores. Nuestros aplicadores propios, especializados en ignifugación, trabajan sobre planos y cronogramas de obra para que las fijaciones, soportes y pasos de instalaciones se ejecuten sin dañar los recubrimientos ni reducir su eficacia.

Checklist final antes de reabrir la actividad

Antes de la reapertura deben constar por escrito los controles y entregables que acreditan la correcta intervención:

  • Control documental y visual de superficies tratadas, con acta que detalle áreas y elementos intervenidos.
  • Medición del DFT donde proceda y comparación con los espesores exigidos en proyecto.
  • Entrega de fichas técnicas y fichas de seguridad de los productos aplicados.
  • Certificado de ignifugación por escrito que incluya producto, lote y clasificación de reacción al fuego (M1 / B-s1,d0) cuando corresponda.
  • Presupuesto cerrado por partidas (m², metros lineales o unidades) realizado antes de comenzar y garantía por escrito de los trabajos de ignifugación con seguimiento posventa.

Cuándo conviene regularizar actuaciones anteriores

Si en inspecciones internas o de terceros se detectan tratamientos incompletos, espesores insuficientes o materiales sin documentación, conviene regularizar sin demora. La regularización implica identificar el alcance, elegir productos ensayados y marcados CE aplicados a los espesores de proyecto, ejecutar los trabajos con control de DFT y emitir la documentación final que acredite la intervención. En instalaciones industriales, además, debe verificarse la conformidad con el CTE DB‑SI y, en su caso, con el Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI).

Trabajar con un equipo que entregue acta de superficies tratadas, fichas técnicas y de seguridad, certificado con producto y lote, y garantía por escrito aporta la tranquilidad necesaria para reanudar la actividad sin sorpresas. Desde nuestra sede en Valencia ofrecemos aplicadores especializados y desplazamiento a toda España; si desea una visita técnica o presupuesto cerrado por partidas puede solicitar información en /contacto/ o conocer más sobre nuestra trayectoria en /empresa/.

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